01. El problema es sagrado
Nunca asumas que entiendes el problema. El problema real raramente es el que te presentan en la primera conversación.
Nunca asumas que entiendes el problema. El problema real raramente es el que te presentan en la primera conversación.
No le preguntes al cliente qué solución necesita. Pregúntale qué le duele, qué le frena, qué le cuesta.
No puedes escribir un contexto preciso para la IA si dentro de tu organización hay desacuerdo sobre el problema o la solución.
Escribir el contexto para la IA no es resumir lo que sabes. Es tomar decisiones deliberadas sobre qué incluir, qué excluir y cómo estructurar.
Construir es la consecuencia natural de haber pensado bien. No es un logro en sí mismo.
La velocidad que ofrece la IA es el resultado de haber hecho bien el trabajo previo, no el objetivo de hacerlo.
Ningún discovery, por profundo que sea, sustituye al contacto real con el mercado.
Cada iteración debe incorporar nueva información. Si vuelves al mismo punto sin haber aprendido algo nuevo, no estás iterando.
El contexto que construyes para la IA no es un documento estático. Evoluciona con cada iteración, señal del mercado y nuevo aprendizaje.
En cada fase de esta metodología, la claridad es el recurso más escaso y más valioso.